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Historia del Perfume: ROMA

Actualizado: 9 abr 2021


Cuando Roma conquista Grecia se siente seducida por sus costumbres, su arte y también por sus perfumes. Sabemos a través de Plinio que existía un elevado gasto en especias y perfumes hasta llegar a hablar de una especie de lujo corruptor. Plinio habla de los elementos usados en la elaboración de perfumes: el elemento oleoso, las sustancias que dan el olor o cuerpo, los fijadores que prolongan la evaporación, la sal para que el aceite se conserve mejor y el colorante para mantener mejor el perfume ante la acción de la luz. Conocemos también la existencia de algunos perfumistas en Roma con laboratorio y tienda en el mismo local. El agua de rosas y azafrán de Cosmus tiene gran aceptación en las noches romanas, aunque su reputación es más discutida. Se venden perfumes llegados de diferentes partes del imperio, entre ellos el Kyphi o el Metopion egipcios, adaptados a la moda olfativa del momento. Al tiempo, se desarrollan mejores técnicas de conservación y se va registrando una botánica de los olores y de las calidades de las materias. La moda y el negocio hacen evolucionar el perfume. Se crea el primer gremio de perfumistas, llamados “ungüentari”. Eran muy influyentes y componían perfumes en tres formatos: sólido, con un solo ingrediente; líquido, a base de flores y especias, y en polvo, resultado de triturar y pulverizar pétalos que aromatizaban con especias. La materia estrella en Roma es el bálsamo de Judea, una resina oleosa muy codiciada y escasa. Y con el impulso de los baños públicos, unciones y masajes, el perfume recibe un nuevo impulso.

En el siglo I d.C. Nerón gastaba auténticas fortunas en aceites perfumados para sus invitados en las fiestas que organizaba, además hacía caer del techo miles de pétalos de flores y llegaba incluso a perfumar a sus animales, desde sus mulas a pájaros. Su mujer, Popea, se bañaba en leche de burra a la que añadía sal, aceite de oliva, bicarbonato y pétalos de rosa. Sus viajes obligaban a desplazar unas trescientas burras para ser ordeñadas para dicho menester. Se cuenta que, en el entierro de Popea, Nerón gastó el perfume que los perfumistas de Arabia producían en un año entero. Llegan los bárbaros, poco amigos de la ostentación romana. La progresiva cristianización minimiza el uso personal de perfumes, llegando a estar prohibidos. Sin embargo, van adquiriendo fuerza mística y se usan de forma selectiva y simbólica. En la Biblia encontramos reseñas de esas ocasiones especiales: incienso y mirra acompañan al oro en el regalo de los Reyes Magos a Jesús de Nazaret por su nacimiento o, posteriormente, el momento en que la hermana de Lázaro unge los pies de Jesús con perfume.

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2 Comments


anaangelillo214
anaangelillo214
Apr 23, 2022

Excelente....me encanta

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vanesalavalle
vanesalavalle
Dec 23, 2020

Maravilloso!!!

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